A propósito de Elinor Ostrom y el procomún

Esta semana nos despertábamos con la noticia de la muerte de Elinor Ostrom, primera mujer en recibir un Premio Nobel de Economía. Sus estudios han marcado una nueva tendencia en la investigación de la complejidad de las relaciones del ser humano con la economía y el entorno que la rodea.

Proveniente del campo de las ciencias políticas, Elinor destacó, tanto en el objeto de estudio como en la metodología, centrada, está, en el trabajo de campo, más cercano a la antropología que a la metodología tradicional de la economía clásica.

La metodología usada, el campo del que provine, (las ciencias políticas), el objeto de estudio y el hecho de ser mujer (en un ámbito tan masculinizado) hacen que debamos dedicarle un momento para conocer lo que ha supuesto para el conocimiento en la ciencias sociales.

La autora se dedicó a estudiar, junto a otros compañeros, el comportamiento de las comunidades en la gestión del “procomún”, en entender como, aún en la ausencia de gobernantes, los ciudadanos son capaces de generar normas que aseguran la sostenibilidad de los recursos naturales, bien sean, montes o zonas pesqueras.

Este estudio supuso la superación de la dicotomía entre lo público y privado, establecido como un dogma por los economistas. Esto ha sido, una de las grandes aportaciones de la politóloga, junto a su marido, quienes consideraban necesario una teoría en la que casasen las diferentes modalidades de gestión y de propiedad de una amplia variedad de bienes colectivos existentes a lo largo del mundo.

Establecía el foco de su estudio en aquellas entidades que, ni pueden considerase ni con ánimo de lucro y ni sin el y que, producen bienes colectivos para unidades de consumo colectivas.

Consideraba la autora que este “tercer sector” que ni es estado ni mercado podía suponer una verdadera alternativa para la preservación del medio en el que vivimos y ayudar en la sostenibilidad del sistema. El mantenimiento de estos recursos (naturales, en la mayoría de los casos) se da por la necesidad que, los miembros de esa comunidad, tienen de cara a mantener su propia supervivencia.

Esta gestión de comunitaria de bienes en propiedad comunitaria no exime de conflicto, pero puede entenderse como una interesante vía en tanto es la propia comunidad la que vela por su mantenimiento. Se trata(ba), por tanto, de recuperar esa communitas, aquella agrupación de personas vinculadas entre si por el cumplimiento de obligaciones comunes y recíprocas.

En el vídeo puedes ver a Elinor Ostrom explicando como a lo largo de la historia las personas se han organizado de manera comunal para gestionar y usar juntos recursos naturales de manera sostenible duante periodos de tiempo largos, creando una gran diversidad de instituciones que se corresponden con la complejidad y la diversidad de los ecosistemas de los que forman parte.

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